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La potencia rusa

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victory-day-tanks_669874nSe pueden cuestionar algunos de los métodos de Vladimir Putin, especialmente los referidos a la estrategia para mantener el poder, así como las barreras institucionales para restringir la libertad de los rusos para la acción política.

Sin embargo, es indiscutible que el Presidente de Rusia es un gran político que ha tenido la habilidad de reposicionar a su país como un poder global que hace contrapeso a Estados Unidos, Europa y aliados.

Para ello, ha sido fundamental la concurrencia de la China, que es su principal aliada, y que ha extendido sus intereses económicos por todo el Globo. Tan sólo hace dos días, la CEPAL reportaba que el país asiático se ha transformado en uno de los principales socios económicos de Latinoamérica. Baste observar que gran parte de los proyectos de infraestructura más importantes en Bolivia están en manos de empresas chinas.

La anexión de Crimea en el actual conflicto de Ucrania, si bien condenable desde el punto de vista del pacifismo y el derecho internacional, tiene dos componentes que explican, si no justifican, las acciones rusas, a saber: Por un lado, la región en cuestión está habitada por ciudadanos afines a los intereses rusos y mucho más cercanos a la potencia Rusa que a la Unión Europea; por otro lado, Crimea es, desde la época de los zares, una posesión geopolíticamente estratégica para el acceso a las aguas del Mar Negro y el Mar de Azov, pues así domina el este de Europa y el oeste de Asia.

Vladimir Putin rechaza la idea de un mundo unipolar porque piensa que ello implica la consolidación de una sola visión para el planeta entero, a lo que se puede agregar que también se traduce en la posibilidad de excesos por parte de una única potencia.

En su lugar, el Presidente ruso plantea la construcción de un mundo multipolar, lo que idealmente y en el discurso político a la comunidad internacional suena bien, pero que en términos prácticos no es del todo cierto porque en realidad estamos retornando a una bipolaridad similar a la de las épocas de la Guerra Fría, con la diferencia de que el nuevo contrapeso de Estados Unidos y sus aliados está sabiendo jugar, hasta cierto punto, con las reglas de la democracia, la apertura económica y el mundo libre.

140506160556-putin-yelling-story-topEl escollo en los planes de Putin podría ser su gran dependencia de las materias primas, que la sitúa en una posición de debilidad frente a occidente. Y aunque esta dificultad por el momento está siendo cubierta por la agresiva irrupción de los capitales chinos en el mundo, nunca será lo mismo contar con los poderes bélico y político, compartiendo el económico, que tener los tres en las manos.

Con todo, aunque conflictos como el de Crimea ponen en serias complicaciones las relaciones entre las potencias orientales y occidentales, Rusia ha mostrado serias señales de racionalidad ante fenómenos mundiales horrendos como el grupo terrorista Estado Islámico, manifestando que deben ser eliminados para mantener el equilibrio y la paz mundial. Me parece que observar ese punto es clave para entender que, dentro de la agresividad de las políticas internacionales rusas, no se está llegando a los extremos de considerar que todo lo que pretenda destruir a occidente es un aliado.

Este es un error que han cometido varios países como Venezuela, que han seguido la política de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” sin pensar que ese “amigo” circunstancial pretende eliminar a todos quienes creemos en la libertad.

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